jueves, 6 de agosto de 2009

ÉTICA CIVIL, MÍNIMO COMÚN MÚLTIPLO Y MÁXIMO COMÚN DIVISOR

Afred Ferrís García. La Longuera.

Cuentan que un rey obsesionado con los conceptos de verdad y mentira, impuso un decreto en su país por el cual todo aquel que no dijera la verdad sería ahorcado. Un santo un poco loco se presentó un día al rey y le dijo:
-Majestad, según tu decreto, hoy me ahorcarás.
Y riéndose a carcajadas se marchó.
El rey se quedó consternado. Si lo ejecutaba, estaría matando a alguien que dijo la verdad, pero si no lo hacía dejaría con vida a alguien que había mentido.
Inmediatamente derogó el decreto.

Debatir, hablar y dialogar sobre los valores que las personas, los grupos o las sociedades tenemos en común es algo que nos hace crecer, que nos abre a la conciencia y que, por lo tanto, supone además un buen trabajo preventivo.
Este debatir, dialogar y consensuar en torno a los valores que compartimos o queremos compartir es lo que se llama la ética del m.c.m. o ética civil en el caso de toda una sociedad. Es decir: el conjunto de valores y normas que comparten los miembros de un grupo o sociedad plural, sea cuales fueren sus concepciones de vida buena, sus proyectos de vida feliz. Las características de esta ética civil serían:
.-La sociedad no ha de ser confesional. Es decir, no hay un relato único, una respuesta única que, viniendo de afuera, dogmatice al grupo, comunidad o sociedad. Por lo tanto, lo que pensamos, reflexionamos, intuimos y nos convence “como lo más importante y básico y desde adentro”, está en el nivel de la ética civil.
.-Supone que la sociedad, comunidad, grupo, etc. han de ser moralmente plural, o sea, que tiene una gran diversidad de proyectos humanos. Pluralidad no significa que todo proyecto sea válido. Encajar esa pluralidad de manera adecuada es un acto de madurez.
.-Supone que no tiene porqué haber una ética religiosa aunque puede haberla. Remarca que el nivel de la ética civil es el humano.

La ética civil sería la convergencia moral de las diversas opciones morales, es decir, el mínimo común múltiplo moral. La ética civil es pues una ética laica:
.-una ética religiosa es aquella que apela a Dios como referencia indispensable para conformar nuestras decisiones personales y comunitarias.
-una ética laicista es aquella que exige eliminar lo religioso, por inexistente, de nuestra decisión moral.
-una ética laica es aquella que no hace ninguna referencia a Dios para elaborar la moral, ni incluyéndolo ni excluyéndolo, que puede ser tomada como válida tanto por una persona creyente como por una no-creyente.


La ética civil se considera una ética de mínimos en el sentido que es común denominador ético. A partir de ahí cada persona o grupo humano desarrolla su ética de máximos. Éstas son las que hacen propuestas para una vida feliz mientras que las de mínimos serían para una vida con justicia. Ahora bien, que la ética civil sea de mínimos no significa que sea siempre la misma. Las sociedades, los grupos, las personas, van desarrollando y ampliando esa base ética. Por ejemplo la esclavitud.

Pero, ¿cuáles serían “las relaciones” que han de existir entre estas éticas de máximos y de mínimos? Podríamos resumirlas en las siguientes:
1.-Las éticas de máximos no han de absorber a la de mínimos anulándola, puesto que ésta se ha de considerar un patrimonio común de todos.
2.-Los máximos alimentan a los mínimos. Durante los procesos, poco a poco, va creciendo la ética de mínimos cuando las diferentes opciones se dan cuenta que tienen en común más de lo que creían.
3.-Los mínimos purifican a los máximos. De esta manera, durante el proceso de desarrollo, los máximos se renuevan y se liberan de caer en la rutina por el paso de años y generaciones.
4.-Los máximos y los mínimos han de estar lo más cercanos posible. Cuando alguno de los dos se considera autosuficiente hay claros peligros. Las éticas de máximos se separan entonces del bien común y las éticas civiles pasan a considerarse estatales o inspiradas y a eliminar la pluralidad.

La gran asignatura pendiente consiste entonces en educarnos en una nueva sabiduría: la de saber armonizar las propias identidades, porque cada ser humano se caracteriza por un conjunto de identidades a veces aparentemente incoherentes. Sólo si sabe vivirlas de manera armónica, puede ser una persona situada, como diría Ortega, “en pleno quicio y eficacia vital”
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