jueves, 25 de marzo de 2010

TALLER SOBRE COMUNICACIÓN NOVIOLENTA

Impartido por:
Pilar de la Torre
Psicologa, Psicoterapeuta, Formadora en Comunicación NoViolenta, certificada por el Center for NonViolent Communication
Lugar: La Longuera, Elche de la Sierra, Albacete.
Precio para tres días, alojamiento, comida y formación: 120 euros
Desde el jueves 1 de abril (18 h.) hasta el domingo 4 de abril (comida).

Horarios:
7h45 - 8h45: yoga/meditación
9h00: desayuno
9h45: ayudar a pelar y a trocear (cocina)
10h30 - 13h30: taller de la mañana
14h00: comida
16h30: taller de la tarde
19h: danzas del mundo
20h30: cena
21h30: velada

Jueves tarde y viernes por la mañana se dedicarán a trabajar sobre El Arca.

Inscripción:
Michel y María, teléfono: 699 209 292
Alfred y Gloria, teléfono: 608 05 73 36.

Contenido del taller

“INTRODUCCIÓN Y PRÁCTICA DE LA CNV”
Según el modelo de Marshall Rosenberg

La CNV se basa en la toma de conciencia de aquello que facilita o dificulta la comunicación. Aprendiendo los principios básicos y practicándolos (un poco como si aprendiésemos un nuevo idioma), descubrimos como identificar y transformar lo que de nuestro comportamiento y de nuestras palabras, suscita la resistencia o violencia en nuestros interlocutores, cualesquiera que sean. Conseguimos así poco a poco, adquirir nuevas habilidades y aumentar la posibilidad de vivir relaciones fundadas en la benevolencia mutua y en el crecimiento de cada una de las partes concernidas, ya se trate de familiares, compañeros de trabajo o cualquier otra persona presente en nuestra vida cotidiana.
En este taller, presentaremos las nociones básicas de este nuevo modo de dialogo y pondremos el acento en su práctica e integración. Con la alternancia de ejercicios prácticos y de explicaciones para dominar el vocabulario de sentimientos y necesidades, intentaremos familiarizarnos con otra mirada diferente sobre la relación con nosotros mismos y con los otros.
Trataremos los siguientes temas:
¿Cómo expresarnos honestamente en circunstancias difíciles, sin dañar las relaciones?
¿Cómo enfrentar situaciones de conflicto de un modo pacífico y mutuamente gratificante?
¿Cómo defender y conseguir nuestros objetivos, sin atacar ni amenazar los objetivos de nuestros interlocutores?
¿Cómo conectar con los sentimientos y necesidades de la otra persona, aún cuando se expresa de un modo que me resulta difícil de tolerar?
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martes, 23 de marzo de 2010

30 ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE OSCAR ROMERO

Ver entrada del año pasado aquí.
"Aun cuando se nos llame locos, aun cuando se nos llame subversivos, comunistas y todos los calificativos que se nos dicen, sabemos que no hacemos más que predicar el testimonio subversivo de las bienaventuranzas, que le han dado vuelta a todo para proclamar bienaventurados a los pobres, bienaventurados a los sedientos de justicia, bienaventurados a los que sufren." (Homilía 11 dde mayo 1978)
Muy interesante escuchar el programa de radio nacional emitido el 21 de marzo de 2010:
Monseñor Romero: de obispo conservador a profeta de los pobres (Documentos RNE)

LA ÚLTIMA CENA DE MONSEÑOR ROMERO, UN MÁRTIR INCÓMODO
En el treinta aniversario de su martirio
BRAULIO HERNÁNDEZ MARTÍNEZ, brauhm@gmail.com
TRES CANTOS (MADRID).


ECLESALIA, 23/03/10.- “¡Y dígales a los padres de la UCA que lo que monseñor dijo ayer en la homilía es un delito!”, advirtió, amenazante, el oficial militar a la persona que había ido por la mañana a recoger el parte sobre los incidentes de la toma de la UCA por la policía nacional. Era lunes, 24 de marzo de 1980. Monseñor Romero amaneció con su sotana blanca. Cuando se vestía de blanco, las hermanas del hospitalito, donde vivía, sabían que él iba a salir hacia el mar. “A saber a dónde va…”, “A saber qué tiene por ahí…”, le decían las hermanas, tomándole el pelo. “Llévenos, monseñor…”, le suplicó otra, en son de broma. “A donde yo voy, ustedes no pueden ir…”, respondió, mientras tomaba un bocado.

Ese lunes, 24 de marzo, monseñor dijo su misa matutina. Después de desayunar se dio una vuelta por el arzobispado. Y, con un grupo de sacerdotes, partió hacia el mar. Llevaban, para reflexionar, un documento papal, sobre el sacerdocio. Comieron, haciéndose bromas, a la sombra de los cocoteros. Regresaron antes de las tres de la tarde. Monseñor tenía una misa en el hospitalito a las seis. Se duchó, atendió a una visita y después fue a visitar a su médico para que le mirara los oídos. A las cuatro y treinta, se dirigió a Santa Tecla, a la casa de los jesuitas, para ver a su confesor: “Vengo, padre, porque quiero estar limpio delante de Dios”. A las seis y veintiséis (“él cenaba habitualmente a las seis y media”), monseñor Romero caía, asesinado, en el altar, en el ofertorio de la misa. Como santo Thomas Beckett. “Monseñor Romero: un mártir del siglo XX. Asesinado por predicar el evangelio” recogía, en la portada, el ABC de Sevilla (27/03/1980).
Sin embargo, cuenta el periodista Juan Arias, en el primer viaje de Juan Pablo II a América latina, el Papa Wojtyla se irritó con él porque le mencionó el martirio de monseñor Romero. “Eso aún había que probarlo”, le cortó el pontífice. En el mundo Romano, monseñor Romero no tenía muchos forofos. Entre sus amigos, estaban el padre Arrupe, General de los jesuitas, y el cardenal argentino Eduardo Pironio (amigo, y confidente, del malogrado Juan Pablo I). Juan Pablo II condenó el asesinato de monseñor Óscar Arnulfo Romero como “un crimen execrable”. Pero se refirió al arzobispo salvadoreño como ‘celoso pastor’, nunca lo elogiaba como mártir, escribe el sacerdote Jesús López Sáez en “El día de la cuenta” (comayala.es).
Un mes antes de morir asesinado, monseñor Romero había denunciado, el 24 de febrero, una nueva amenaza de muerte. “Desde 1979, cuando se dirigía en su ‘jeep’ a los cantones, empezaron a cachear su automóvil -y también a él, con los brazos en alto, como si fuera un subversivo- por las fuerzas de seguridad”. Hasta que “acallaron su voz para no tener que oír la llamada a la conversión”, escribe el P. Jesús Delgado: “Óscar A. Romero. Biografía”, UCA Editores.
Treinta años después, “San Romero de América” no tiene sitio en el Santoral oficial. Pero su nombre figura inscrito en el Martirologio latinoamericano, el “rincón de la Memoria de los Mártires de América”, se lee en el “calendario litúrgico” de Koinonía. Son cientos, entre sacerdotes, religiosas, religiosos, diáconos, seminaristas, catequistas, campesinos,… víctimas de las dictaduras latinoamericanas (de derechas). Entre ellos Ignacio Ellacuría, asesinado en 1989 junto a cinco jesuitas (cuatro españoles) y dos mujeres. Pero “no son el modelo de santos que promueve el Vaticano”. Ellacuría y Jon Sobrino, jesuitas vascos, tuvieron mucho que ver en la conversión de Romero.
Óscar Romero, aunque “siempre samaritano”, era un sacerdote de perfil conservador, defensor de la pastoral sacramentalista, de la piedad personal, y de la pureza del magisterio. Su receta, más piedad y oración, y menos cantos de protesta social, chocaba con la praxis de los sacerdotes más jóvenes, especialmente los jesuitas de la Universidad Centroamericana (UCA). Ellos eran el blanco de los ataques de su pluma; primero en San Miguel. Y después, siendo obispo auxiliar, cuando el arzobispo (como mal menor) lo puso al frente de Orientación, semanario de información religiosa. Su falta de sintonía con la línea pastoral de la archidiócesis (especialmente con el otro obispo auxiliar, A. Rivera Damas, “cien por cien medellinista”), llevó a Romero a dejar de asistir a las reuniones del clero. El arzobispo, Chávez y González, sabedor de que Romero hacía piña con el nuncio, tuvo que consentir aquellas ausencias.
Cuando fue nombrado obispo titular de la diócesis de Santiago de María, monseñor Romero tuvo que hacer frente a un experimento piloto de pastoral popular, “Los Naranjos”, juzgado como peligroso por el Gobierno. Nacido del espíritu de Medellín, era “una experiencia de evangelización, adaptada al campesinado, donde se impartía la palabra de Dios en clave de concienciación política, para un pueblo oprimido, sin voz”. Monseñor Romero, lo canceló, temporalmente, comprometiéndose a estudiarlo. Tras corregir algún exceso en la interpretación del Documento de Medellín, propuso implantarlo en cada parroquia, bajo la supervisión de los párrocos y del obispo. Romero empezaba a abrirse al espíritu de Medellín (origen de la Teología de la Liberación). Años después, en una carta a Juan Pablo II, le escribirá: “Creo en conciencia que Dios pide una fuerza pastoral en contraste con las inclinaciones ‘conservadoras’ que me son tan propias, según mi temperamento”.
En junio de 1975, un mes muy sangriento, un grupo de campesinos que regresaban de una celebración litúrgica, fue ametrallado, premeditadamente, por la Guardia Nacional en el cantón Las tres Calles. El gobierno lo justificó, alegando que portaban armas subversivas. Sus únicas armas eran sus biblias. Monseñor Romero consoló a los familiares de las víctimas; pero no condenó públicamente la masacre, desoyendo el clamor popular. Se limitó a enviar una carta de queja al presidente Molina, su amigo. El funeral derivó en un acto de protesta.
Su tibia reacción en la condena, hizo creer al Gobierno (y a la oligarquía que lo sustentaba) que Romero era un obispo a su medida, que no interfería en sus cruzadas contra la subversiva pastoral medellinista (a la que acusaban de marxista). De forma unánime –cuando llegó la jubilación del arzobispo Chávez– el Gobierno, y las clases influyentes y adineradas, dieron su aprobación al nuncio cuando éste, que había apostado por Romero, les pidió su opinión para nombrarlo como arzobispo de la capital. Lo “natural” hubiera sido nombrar sucesor al otro auxiliar, A. Rivera Damas, con mucha más antigüedad, y que aseguraba la continuación de la línea pastoral de la archidiócesis. El problema del nuncio fue convencer al sector más influyente del clero para que arroparan al nuevo arzobispo (tan crítico con la pastoral archidiocesana cuando estuvo de auxiliar). Para el grueso del clero, la noticia del nombramiento de Romero, el 3 de febrero de 1977, fue una mala noticia.
Sólo 20 días después de tomar posesión, asesinaban, el 12 de marzo de 1977, al jesuita Rutilio Grande, y a dos campesinos colaboradores, que venían de celebrar un matrimonio. El asesinato de su amigo Rutilio (había sido el maestro de ceremonias en su consagración episcopal) provocó en el arzobispo Romero un milagro. Como el ciego de nacimiento, en la piscina de Siloé, monseñor Romero pudo confesar (para escándalo de algunos): “Rutilio me ha abierto los ojos”.
Para reprobar aquel vil asesinato, que afectaba a todos los católicos, los sacerdotes, religiosos y religiosas decidieron, en asamblea, no tomar parte en los actos públicos del Gobierno (hasta que éste no aclarase aquel asesinato) y convocar a una gran misa en la catedral, única para toda la archidiócesis: eximiendo de la misa dominical en las parroquias. “Dejaban, por supuesto, la decisión final en manos de su arzobispo”. Monseñor Romero decidió sumarse: era la oportunidad para sellar la unidad del clero. Pero tenía que informarle al nuncio. Y “recibió de éste una dura reprimenda”. Sus amigos católicos de la alta sociedad también intentaron disuadirlo. Ante su firme decisión, protestaron por verse privados del cumplimiento del precepto dominical. La eucaristía reunió a casi 100.000 salvadoreños, llegados de todos los rincones del país. El nuncio, para no verse comprometido, se ausentó a Guatemala. Monseñor Romero había optado, en conciencia, por estar al lado de sus curas, y del pueblo sin voz, antes que agradar al nuncio y a los poderosos.
Quienes le habían dado su apoyo, sin reservas, el 3 de febrero de 1977, ahora se sentían defraudados. “Nos hemos equivocado”, lamentaban. El 10 de mayo de 1977 -en la misa funeral por un ministro del gobierno asesinado-, en la misma catedral empezaron a escucharse “cuchicheos de muerte”, más sonoros entre las damas católicas: “Ay, que Dios me perdone, pero ¡yo deseo la muerte de ese obispo!”…
A Roma empezaron a llegar “informes”, de algunos obispos compañeros. Y Roma enviaba a Romero “visitadores apostólicos”. Monseñor Romero decidió viajar a Roma, para aclarar malentendidos y desmontar maquinaciones. “¡Ánimo!, no todos comprenden, pero no desfallezca”, “Usted es el que manda”, le consolaba Pablo VI. Un apoyo que, en la Prefectura para los Obispos, se diluía, transmutándose en duras reprimendas. Romero palpó la incompatibilidad de la diplomacia vaticana con la verdad evangélica. “Las curias no podían entenderte: ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo”, escribe el obispo Pedro Casaldáliga en su poema “San Romero de América, Pastor y Mártir nuestro”.
Su primer encuentro con Juan Pablo II, en mayo de 1979, fue desolador. “Compañeros y gentes malintencionadas le habían entregado al Papa informes muy negativos” sobre Romero. Él le llevaba un dossier con las sistemáticas violaciones de derechos humanos en su país, algunos muy calientes, como la matanza del sacerdote Octavio Ortiz y de cuatro jóvenes menores de 15 años, en el recinto “Despertar”, en un cursillo de iniciación cristiana. Tras días de espera, Juan Pablo II le concedió una breve audiencia: “No me traiga muchas hojas, que no tengo tiempo de leerlas... Y además, procure ir de acuerdo con el gobierno”. Romero, se cuenta, salió llorando: “El papa no me ha entendido, no puede entender, porque El Salvador no es Polonia”.
El 1 de diciembre de 1979 (le quedaban menos de cuatro meses de vida), monseñor Romero fue homenajeado en su antigua diócesis, Santiago de María. En uno de los actos programados para ese día, sacerdotes y amigos suyos le tenían preparado una sorpresa. El acto consistió en una escenificación teatral: el martirio de santo Tomás Moro.
En enero de 1980, monseñor Romero tuvo su segundo encuentro con Juan Pablo II, mucho más cálido. El papa lo recibió enseguida y le felicitó por su defensa de la justicia social, pero advirtiéndole de los peligros de un marxismo incrustado en el pueblo cristiano. Romero, “con su habitual espíritu de obediencia, le respondió que el anticomunismo de las derechas no defendía a la religión, sino al capitalismo”. Ya lo había denunciado, el 15 de septiembre de 1978: “Hay un ‘ateísmo’ más cercano y más peligroso para nuestra Iglesia: el ateísmo de capitalismo cuando los bienes materiales se erigen en ídolos y sustituyen a Dios”.
Las palabras que monseñor Romero pronunció el domingo 23 de marzo de 1980 en la catedral -“no matarás”, “¡les suplico, les ordeno en nombre de Dios, que cese la represión, que no obedezcan si les ordenan matar!”-, el gobierno las calificó de “subversivas”: una provocación. Ese día, durante la comida, monseñor “se quitó los anteojos, cosa que nunca hacía, y permaneció en silencio… Eugenia, mi mujer, que estaba a su lado en la mesa, se quedó sobresaltada por la mirada larga y profunda que le dirigió… Lágrimas brotaron de sus ojos. Lupita le reprendió: ‘qué eran esas cosas de estar llorando’. Fue un almuerzo triste, desconcertante. De repente, monseñor repasó, uno a uno, a todos sus buenos amigos, sacerdotes y laicos”. Doce años antes, apunta el P. Jesús Delgado, monseñor Romero, en unas meditaciones sobre la muerte, había escrito en un cuaderno estas palabras, proféticas, del Apocalipsis (3,20): “Y cenaré con él”.
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
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domingo, 7 de marzo de 2010

GESTIÓN NO VIOLENTA DE LOS CONFLICTOS: UNA TRANSFORMACIÓN QUE PODEMOS OBRAR EN CADA UNO DE NOSOTROS.


Pat Patfoort

Muchos conflictos violentos y guerras del mundo surgen a raíz de situaciones en las que dos o más grupos con distintos orígenes étnicos y culturales se encuentran frente a frente. Pero eso no sucede sólo a este nivel, sino también de forma individual: las personas nos vemos inmersas una y otra vez en dificultades, disputas y peleas al encontrarnos ante puntos de vista, intereses, hábitos, valores o sentimientos diferentes. Esto sucede en la familia, en el lugar de trabajo, en las reuniones, en el vecindario y en la calle.

Parece que es difícil encontrar maneras de abordar nuestras diferencias sin que ello genere tensión, enfado, violencia, dolor y sufrimiento.

Hay varias formas de abordar las diferencias que pueda haber entre las personas. En líneas generales, podemos establecer la distinción entre la forma destructiva o violenta, por un lado, y la forma constructiva o no violenta, por el otro.

La mayoría de la gente ni siquiera conoce la existencia de esa distinción y, menos aún, sabe qué hacer para llegar a esa forma constructiva o no violenta. Es muy frecuente que la gente sólo se interese por este tema cuando se encuentra en plena crisis, tanto a nivel personal como social. Sin embargo, aunque resulte posible aprender y lograr la transformación de los conflictos, no cabe duda de que esto resultará mucho más difícil cuando nos encontramos sumergidos en el problema.

La manera destructiva de actuar ante las diferencias

La situación inicial (tanto en el caso del modo destructivo como del constructivo) consiste en la existencia de (al menos) dos puntos distintos, que pueden ser características, comportamientos o puntos de vista de dos personas o dos grupos de personas. Esta situación inicial no presenta, de por sí, ningún problema.
La forma habitual de actuar ante estos dos puntos distintos es la que se basa en el modelo Mayor-menor o modelo M-m: cada uno intenta presentar su propio comportamiento o característica como mejor que el ajeno. Cada cual intenta tener la razón, dominar y ganar. Cada uno se intenta situar en la posición M y colocar a la otra persona o grupo en la posición m.
Como consecuencia de ello, se producen los tres mecanismos de la violencia:
- violencia contra la persona que se situó primero en la posición Mayor, o la escalada de la violencia;
- violencia contra un tercero, o la cadena de la violencia;
- violencia contra uno mismo, o la interiorización de la violencia o agresividad.
El modelo M-m se encuentra en la base de la violencia. Es la raíz de la violencia.

¿Es inherente la agresividad a los seres humanos?

Comportarse de acuerdo con el modelo M-m es algo tan frecuente y parece tan normal que, a menudo, la gente tiene la impresión de que es la única manera posible. La mayoría de las veces, incluso se cree que es algo que encaja con los impulsos naturales del ser humano, con sus instintos.
Pues bien, lo que es inherente al ser humano, se encuentra de hecho en la base de la transición de la situación inicial de los dos puntos diferentes al modelo M-m. Es el instinto de conservación o de supervivencia el que nos hace querer salir de la posición m. La necesidad de protegernos y defendernos sí que es algo inherente a los seres humanos, pero lo que no le es en absoluto inherente es hacerlo de acuerdo con el modelo M-m. Ésta es tan sólo una de las formas posibles de actuar. Es la manera que, a primera vista, parece más sencilla y (probablemente, por ello) también la que se aprende desde la infancia en la mayoría de las sociedades humanas, y que posteriormente se continúa consolidando y alimentando de todos los modos posibles.
Otra forma de proceder con la situación inicial de dos puntos distintos es la del modelo de Equivalencia o modelo E (ver ilustr. 2). Este modelo se sitúa en la base de la no violencia y también responde al instinto de conservación del ser humano. El Modelo E, el de la no violencia, nos permite también salir de la posición m para defendernos y protegernos, pero no a costa del otro, no contra el otro, sin atacar, al contrario de lo que sucedía con el modelo M-m.
Así pues, lo que es inherente al ser humano no es la agresividad, sino lo que se encuentra en su base: el instinto de conservación.

La manera constructiva de actuar ante las diferencias y los conflictos

Ahora analizaremos situaciones en las que los dos puntos de partida de la situación inicial son puntos de vista diferentes. Dos (o más) partes tienen puntos de vista distintos: no están de acuerdo. Cuando se utiliza el modelo M-m, la situación se conoce como ‘conflicto’.
Para comprender cómo desarrollar el modelo de Equivalencia, observamos cuáles son los instrumentos de los que se sirve y los comparamos con los instrumentos que se emplean en el sistema Mayor-menor.
En el modelo M-m, se utilizan argumentos. Éstos se plantean para intentar tener razón, para ganar.

Hay tres tipos de argumentos importantes:
1) los argumentos positivos: uno plantea aspectos positivos de su propio punto de vista para ir subiendo hacia la posición M;
2) los argumentos negativos: uno menciona aspectos negativos del punto de vista de la otra persona para hacerle bajar hacia la posición m;
3) los argumentos destructivos: uno cita aspectos negativos de la otra persona para hacerle descender todavía más en la posición m. Entre estos elementos, se incluyen los comentarios racistas, sexistas o discriminatorios por razones de edad. Se buscará un aspecto en el que el otro difiera de uno mismo (color de la piel, juventud o vejez, sexo) para presentarlo como negativo y utilizarlo para devaluar el punto de vista del otro, siendo algo que normalmente no tiene que ver con el atributo en cuestión.

El uso de estos argumentos alimenta la situación de manera superficial. Fomenta la escalada del conflicto, alimenta el fuego, por así decirlo. Ambas partes utilizan todo lo que pueden encontrar para hacer que su punto de vista sea más fuerte con respecto al del otro y conseguir superarle. Así se limita uno a aumentar el conflicto por encima, echándole combustible al fuego.
Por el contrario, el modelo de Equivalencia funciona con fundamentos, no con argumentos. Tal y como indica la palabra, los fundamentos son los factores que se encuentran en la base de los distintos puntos de vista. Son las razones por las que ambas partes tienen un punto de vista concreto: motivaciones, necesidades, sentimientos, intereses, objetivos, valores. Estos elementos pueden ser de carácter intelectual, racional o emocional. Se revelan a través de preguntas tipo "¿por qué?": "¿Por qué tengo este punto de vista?" "¿Y por qué tiene ese punto de vista la otra persona?". Al explorar los fundamentos del modelo E, se encuentra una oportunidad de comprender el conflicto en profundidad, en lugar de quedarse atrapado en la pauta del modelo M-m que se limita a alimentar la superficie. Es frecuente que no se expresen los fundamentos de los distintos puntos de vista. La gente puede no ser ni siquiera consciente de ellos. No obstante, sí que existen y su identificación resulta esencial.

Resolución de un conflicto

El desacuerdo se aborda de maneras totalmente diferentes en el modelo M-m y en el modelo E de resolución de conflictos.
Con el modelo M-m, sólo existen dos posibilidades. La razón la tenemos o tú o yo. Nos encontramos ante un sistema bidimensional y cada solución propuesta o alcanzada fomenta el mismo tipo de reacción: "¿Lo ves? ¡Yo tenía razón!" o "¿Quién ha sido el vencedor?". Pero, con frecuencia, el modelo M-m no ofrece ninguna salida: cada vez que nos defendemos, lo hacemos atacando, lo que incita a la otra persona a defenderse de nuevo con una actitud de ataque, lo que vuelve a provocarnos a nosotros o a otra persona. Y así continúan las cosas.
En cambio, el modelo E nos conduce a numerosas soluciones que surgen de la forma de pensar, algo que va más allá de la restricción bidimensional. Estas soluciones se producen a través de la comprensión de todos los fundamentos en los que se basan las partes implicadas en el conflicto.
Mientras que, en el modelo M-m, lo principal es encontrar una solución, en el modelo E, lo más importante es el proceso por el que uno la encuentra. Las personas que están en conflicto entran en ese proceso revelando los fundamentos de ambas partes, reconociendo y respetando las motivaciones del oponente tanto como las propias y dando, a continuación, una serie de pasos encaminados a la resolución del conflicto [1]

Transformación hacia una gestión no violenta de los conflictos: un ejemplo de tipo personal que sirve como base para otro tipo de sociedad

Dos vecinos tienen un problema a causa de unos animales: Sidi tiene animales en su jardín y Tom no quiere que los tenga.
Sidi piensa y le dice a su vecino, o a otras personas sobre su vecino:
1) "¿Hay algo más bonito que tener animales?", "Los animales te dan más amor que las personas", "Es importante que los niños aprendan a tratar con los animales", "Si comparas a sus hijos con los nuestros, salta a la vista el buen efecto que han tenido estos animales sobre los nuestros", "Para ser un ser humano completo, es importante tener animales a tu alrededor", "¡Produce una sensación tan agradable poder disponer de la leche y los huevos de tus propios animales!" (argumentos positivos).
2) "Vivir sin estar rodeado de animales no es vida", "Si no hubiera animales, no tendríamos nada que comer", "Sin animales, el silencio sería atroz. Esto se parecería a un cementerio" (argumentos negativos).
3) "Él no es humano", "Es siempre tan raro", "No tiene sentimientos", "Es tan egoísta... ¡sólo piensa en sí mismo!", "No soporta que haya la más mínima molestia a su alrededor: ¡mira cómo se comporta con sus hijos! Los pobres..." (argumentos destructivos).

Por su parte, Tom piensa y le dice lo siguiente a su vecino, o a otras personas sobre él:
1) "Es tan agradable tener tranquilidad alrededor de casa", "¡Al menos eres capaz de oír tu propia música!", "Es mucho más fácil que todo se mantenga limpio si no hay animales" (argumentos positivos).
2) "¡Estos animales son tan sucios... huelen fatal!", "Traen enfermedades y son peligrosos". "¡Hacen tanto ruido que molestan a todo el vecindario!". "Los animales no están hechos para vivir junto a las casas de las personas: han de estar lejos de ellas y, en cualquier caso, no en este barrio" (argumentos negativos).
3) "Le es indiferente que no podamos dormir. ¡Sólo piensa en lo que le interesa a él!", "¡Dice que quiere a sus animales, pero mira cómo los trata, pegándoles y haciéndoles daño!", "No sabe cómo tratar a los animales", "Utiliza a los animales para aliviar sus frustraciones", "¡Y hasta él mismo es sucio! Me pregunto si se habrá duchado o bañado alguna vez" (argumentos destructivos).

Sidi y Tom no sólo se colocan entre sí en posiciones menores con sus palabras, sino también con todo tipo de actitudes no verbales (miradas, gestos, actitudes, sonrisas). Y, de forma progresiva, cada vez van haciendo más cosas parar situar al otro en una posición menor. Van entrando paulatinamente en una escalada. Se trata de una guerra entre vecinos.
Para hacer que esta relación pase de un modelo Mayor-menor a un modelo de Equivalencia, Sidi y Tom ya no deberían pensar o hablar con argumentos, sino con fundamentos.

¿Y qué forma pueden adoptar esos fundamentos?[2]?

Sidi: Quiero tener animales
Fundamentos:
1. Siempre he estado acostumbrado a vivir con animales
2. Sin animales a mi alrededor, tendría un gran vacío, me sentiría perdido
3. Me encanta poder dar a nuestros hijos la leche de nuestros animales
4. Necesito una fuente de ingresos adicional
5. Me siento bien cuando hay animales a mi alrededor
6. Me da alegría poder dar estiércol a los granjeros
7. Me encanta ver a mis hijos jugando con los animales
8. Me siento muy bien cuando regalo un animal para las ceremonias familiares
9. Hace que me sienta apreciado
9. Me da miedo ser rechazado por la comunidad si no tengo animales
10. Para mí, sería terrible que mis hijos no se habituaran a tratar y vivir con los animales
11. Me educaron pensando que las personas que no tenían animares eran inferiores

Tom: No quiero que tengas animales
Fundamentos:
1. Tengo miedo de que destrocen mis plantas
2. No estoy acostumbrado a vivir con animales
3. Me siento bien cuando hay mucho verde a mi alrededor
4. Me molestan los ruidos que producen los animales
5. El olor de los animales me hace sentir mal
6. Me resulta duro ver cómo un animal destroza una planta
7. Tengo miedo de que los animales hagan daño a mis hijos
8. Tengo miedo de que mis hijos se acostumbren a los animales
9. Me criaron haciéndome sentir miedo hacia las personas que tenían animales

Vemos que esas dos maneras de pensar y de hablar son completamente diferentes: se pasa de la crítica y del juicio negativo con respecto a la otra persona y a sus puntos de vista a la comprensión, aceptación y apertura hacia la otra persona y uno mismo. La relación se vuelve totalmente diferente.
¿De qué manera pueden trabajar Sidi y Tom para que se produzca dicha transformación? Básicamente, tomando conciencia de las consecuencias que tiene la forma de pensar y de actuar del modelo Mayor-menor y aprendiendo CÓMO se puede poner en práctica el modelo de Equivalencia.
¿Qué forma podrían adoptar las soluciones a este conflicto? En el modelo de Equivalencia, suele haber muchas soluciones posibles. Y es frecuente que no se trate de dar con UNA SOLA "pieza" que pueda encajar, sino de una serie de piezas distintas que, en su conjunto, logren satisfacer todos los fundamentos de las distintas partes implicadas.

En este caso, LA SOLUCIÓN, es decir, las distintas piezas que forman parte de la solución, podrían ser:
1) Los animales se colocan en un cercado que se ubica al otro lado de la casa de Sidi;
2) y Tom ayuda a Sidi a construir ese cercado;
3) y en caso de que el cercado de Sidi se rompa o de que se una planta de Tom sufra daños, uno le expresa al otro lo mucho que lo siente e incluso ayuda a reparar el daño;
4) y cada cual expresa su aprecio por lo que el otro está haciendo por él y por la manera en que lo hace;
5) y, al comunicarse de un modo distinto, van conociéndose mejor progresivamente y empiezan a verse de manera diferente y a sentirse mejor, en general, con el vecino.

En todo el mundo se producen muchos conflictos (y, especialmente, conflictos armados) entre poblaciones de ganaderos y pastores, por un lado, y de agricultores, por otro. Se sitúan en posiciones Mayor-menor unos con respecto a otros, es decir, siguiendo el modelo que genera la escalada de los conflictos.
En estas situaciones, se pueden encontrar fundamentos parecidos a los que hemos visto en el caso de Sidi y Tom.

Si las personas como Sidi y Tom trabajaran para transformar sus conflictos y hacerlos pasar del sistema Mayor-menor al sistema de Equivalencia, es evidente que se contaría con una base para la transformación de la sociedad en la que vivimos. Y cuanta más gente haga esto, más trabajaremos todos para que nuestros conflictos pasen del sistema Mayor-menor al sistema de Equivalencia, más transformaremos nuestras sociedades y el mundo para alejarnos del prejuicio y del juicio negativo y para acercarnos al respeto y la tolerancia, alejarnos de la violencia y la guerra y acercarnos a la paz y la armonía.
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[Ponencia presentada en la Agenda Social Mundial, Padua (Italia), 4 de mayo de 2002]
Nombre del texto original inglés “Making Transformation towards Nonviolent Conflict Management concrete : The Power of Each of Us”, traducido por Carmen Cuervo-Arango.

[1] Para más información, puede leer las obras de Pat Patfoort, "Erradicar la violencia. Construyendo la no violencia" Grupo Editorial Lumen, Buenos Aires, Rep. Argentina, 2004 y "I want, you don't want. Nonviolence Education"

Freeport, Maine: Cobblesmith Pub, 2001.
[2] Para hacer aflorar y formular fundamentos, hay que seguir algunas instrucciones concretas.


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viernes, 5 de marzo de 2010

EL CAMINO ESPIRITUAL DEL COMPARTIR

"Compartir lo que tenemos es relativamente fácil y también resulta relativamente sencillo compartir cosas. Sin embargo, compartir lo que somos es bastante más difícil. A pesar de ello, consideramos que es este compartir el que puede hacer que una comunidad esté viva y sea fraterna" (Charles Legland, Comunidad del Arca).

La forma de comunicarse no es neutra con respecto a la relación que se establece entre las personas. El tipo de comunicación que se elige determina la calidad de la relación que se vive entre las personas de un grupo.
Para poder compartir durante la comunicación, es importante que cada cual hable del tema en primera persona, a partir de su propia experiencia de vida, mostrando así a todas las personas del grupo una confianza voluntaria y gratuita que genere un sentimiento de gratitud, de alegría profunda y que cree las condiciones necesarias para el discernimiento personal y de grupo.
Por lo que se refiere al discernimiento personal, "la alegría y la tristeza del corazón son el criterio (interior a cada uno de nosotros) del bien y del mal. Ésta es la nueva ley: la 'ley de libertad' a la que se nos llama desde siempre. A esta ley, podríamos decir que, por fin, hemos llegado hoy" (Silvano Fausti "¿Ocasión o tentación? El arte de discernir y decidir" Ed. PPC, Madrid). El discernimiento sobre mí mismo es algo que no puedo comprobar por mi propia cuenta: "si me imagino que únicamente con la reflexión o a través de los estudios puedo aclarar mis problemas, corro el riesgo de llegar a un punto muerto, porque se trata fundamentalmente de un problema de relación: sólo a través de mi relación con los demás seré capaz de comprobar mi propio discernimiento" (Joseph Pyronnet, enseñanza oral).
Por lo que se refiere al discernimiento a nivel de grupo, la experiencia del otro es una verdad que no puedo discutir sin su consentimiento: tan sólo puedo escucharla y acogerla con una actitud de ausencia de juicio y gratitud por lo que se me ofrece gratuitamente. Al mismo tiempo, yo también ofrezco al grupo mi experiencia sobre el tema de forma gratuita. Esta condición hace que, con el tiempo, vaya creciendo en la gente una confianza cada vez más profunda y arraigada. Compartir no consiste en hablar sobre un tema iniciando un debate de grupo, que, aunque es algo positivo, no sirve para esta finalidad. Compartir nos compromete en primera persona a hablar de nuestras vivencias, de nuestras experiencias personales, eligiendo un tema o unas preguntas que plantearnos con el acuerdo de todos.
Es muy importante que, cuando nos reunamos para compartir, se realice algún signo de comienzo y otro signo de conclusión, como empezar y terminar con una oración, un momento de silencio, un canto, una poesía..., que marcarán el tiempo dedicado al acto de compartir, como una liturgia que contiene una "comunicación sagrada". Se comienza una ronda en la que todos puedan tener ocasión de expresarse. El que no desee hablar, puede permanecer en silencio y pasar el turno al siguiente, pero es muy importante que esto se le comunique al grupo, para que nadie espere que tenga que expresarse quien no desee hacerlo. Así, el silencio pasará a ser algo comunicado y, por tanto, vivo, mientras que el silencio no expresado confiere a quien no lo manifiesta un papel de espectador ajeno a ese compartir, algo parecido a una persona que desea entrar en el agua aunque sin mojarse. El grupo comparte así el esfuerzo y el alivio de todos los que participan. Contar una experiencia personal es un regalo que nos hacemos los unos a los otros con este espíritu: "si contamos un sufrimiento, éste disminuye, si contamos una alegría, ésta aumenta" (padre Tonino Bello).
Es muy importante escuchar sin interrumpir a la persona que habla, sin responder ni hacer preguntas y sin juzgar lo que ésta cuenta: para bien o para mal, una experiencia de vida es una verdad muy importante de por sí para quien la ha vivido.
En un grupo que comparte, todos se comprometen a un pacto de discreción: "Me comprometo a no ir contando por ahí de forma banal lo que he escuchado". En su caso, podré hablar de ello en tercera persona, a modo de testimonio y sin hacer ninguna referencia a la persona específica.
Es útil saber cuánto tiempo tenemos a disposición para poder dividirlo entre el número de personas que participan en el grupo y distribuir así los turnos de palabra: si hay 10 personas y cada una habla durante 5 minutos, la puesta en común durará 50 minutos; si son 15 personas, durará 1 hora y 15 minutos.
También es importante asignar a una persona del grupo el encargo de controlar el tiempo y el método elegido para compartir y de intervenir cuando alguien se desvíe del tema. Se trata de un ejercicio de autoridad delegada y es de carácter temporal, puesto que su duración puede limitarse a una sola reunión para ir asignando esa función a una persona distinta cada vez, o bien puede tener una duración anual en el caso de grupos que se encuentran en camino permanente.
Cuando se regula el modo en el que se va a compartir y llevar a cabo la comunicación, ésta pasa a convertirse en metacomunicación "que permite a las personas que se están comunicando integrarse en un contexto del que extraerán información fundamental para la eficacia de la comunicación" (fuente: Wikipedia italiana), y, ante todo, se convierte en una práctica espiritual que da sentido al camino de quien la vive, ayudándole a tomar conciencia del posible encuentro con el otro.
Puedo utilizar este modo de comunicación también para tomar decisiones de grupo, siguiendo el sistema de rondas para que cada cual exprese su decisión por turnos y dejándose un intervalo de tiempo entre una ronda y otra (esa pausa puede ser de algún minuto, de alguna hora, de algún día o de semanas, en función de cómo vaya fluyendo la comunicación y del tiempo de que dispongan las personas interesadas). Si se realizan varias rondas, como si fuéramos pelando una cebolla hasta llegar al punto central de la decisión a tomar, la experiencia nos demuestra que la ronda siguiente nunca será igual a la anterior, puesto que, cada vez que se comparte, voy teniendo a mi disposición información que el otro me comunica y de la que antes yo carecía. Esta modalidad excluye las prisas y no pretende ahorrar tiempo, aunque sí favorece la consecución del objetivo, que sigue siendo una decisión común y compartida que, en caso de adoptarse, será operativa. La decisión que se tome de esta forma permitirá vivir una unidad profunda, en la que se respete la diversidad y en la que cada cual pueda sentirse reconocido, acogido con cordialidad y partícipe de la alegría común.
Texto de Giampiero Zendali
(Traducido por Carmen Cuervo-Arango del original italiano)


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miércoles, 3 de marzo de 2010

DECRECIMIENTO ECONÓMICO PARA LOS RICOS. SUSTENTABILIDAD PARA ENTENDERNOS.

por David Madrid
Esta reflexión se suma al debate de con que herramientas del lenguaje nos vamos a tener que dotar para clarificar y tener claro como actuar ante un futuro que queremos que nos garantice la Sustentabilidad necesaria para asegurarnos el futuro de nuestros descendientes.

Me cuesta entender el que se quiera utilizar el concepto de decrecimiento como arma política pues considero que se comete el mismo error que arrastramos desde que se quiso utilizar el de desarrollo Sostenible y nos movemos en la misma dialéctica.

Ya en 1992 se criticó sobre todo por los países menos desarrollados, pero también por los que pensábamos que desarrollo y crecimiento no nos ayudaría. Desde los albores del ecologismo hemos visto el planeta como un todo. Sabíamos que todo esta interrelacionado y es interdependiente. Hemos hablado de “Gaia” y hemos defendiendo los Límites, hemos dado importancia a la Biodiversidad que abarca el territorio de todos los seres vivos.

Mas bien cuando utilizamos la palabra “decrecimiento” estamos provocando, seguramente eso es lo que se pretende, pero lo que considero que va a ocurrir es que la discusión se vuelva estéril.

Estamos de acuerdo es que el crecimiento económico que hemos vivido desde hace más de 40 años no produce efectos positivos para el ser humano y su medio. Esta idea se opone al consenso político generalizado según el cual el aumento del nivel de vida, entendido éste desde parámetros economicistas, es el objetivo al que debe aspirar cualquier sociedad a futuro. Cambiemos lo de decrecimiento económico, por un concepto político que nos ayuden a situar lo que se necesita en su justa medida, Defendamos el Sustento para nosotros y las generaciones futuras y le llamamos Sustentabilidad como una propuesta de organización colectiva para prevenir las consecuencias negativas de la disminución de los recursos a causa de la excesiva producción generalizada de productos más bien despilfarradores, preconizada por el sistema capitalista.

Es incomprensible que el uso de la palabra “decrecimiento económico” este presente dentro de los verdes, pues a la única que le puede servir es a la izquierda de los países ricos, dentro de una dialéctica ya tradicional de hacer las cosas por etapas y serán estos los que confían, mas bien desean que sea asumida de forma gradual por el movimiento altermundista como fórmula de futuro, ¿Por qué hay que decrecer? ¡Para que cuando hayamos decrecido, sea cuando nos preocupamos de que se ponga a la persona en el centro de las decisiones políticas y económicas!

Para que esperar, nosotros los Verdes, estamos de acuerdo en que el “desarrollo despilfarrador” que hemos padecido no es el adecuado y hemos defendido que “Otra forma es posible”. Otra forma de vivir, de relacionarnos entre las personas y con el resto de seres vivos del planeta, pero no pensamos, por lo menos yo, que hay que hacerlo por etapas, o consignas. Primero Decrecer, ¿Y donde dejamos las alternativas? Esas alternativas en la que muchos estamos trabajando desde hace tiempo. (hablo de alternativas, descentralizadas, autosuficientes, con recursos cercanos y renovables). Es hacer las cosas de otra manera, aprendiendo de lo que muchas ecologistas ya hacemos. El uso de energías libres, la bioconstrucción coherente, las energías renovables
Si cambiamos decrecimiento pos Sustentabilidad, veremos que toda queda más coherente, en positivo y permite hacer propuestas con perspectiva esperanzadora.

QUÉ ES LA SUSTENTABILIDAD
La doctrina de la Sustentabilidad está fundamentada sobre 4 premisas:
1.- El funcionamiento del sistema económico actual depende de recursos y energías que se van a agotar. Por lo tanto, no es viable a medio plazo. Hay que buscar el Sustento por otro lado.
Para ello la reflexión necesaria es ¿Cuáles son las necesidades básicas que todo ser vivo? Tenemos que repartir los recursos renovables del planeta para todos.
Los bienes y servicios producidos por las economías no son la única riqueza: también lo son la buena salud medioambiental, la justicia eficaz y eficiente, los procesos de democratización, el carácter participativo de las instituciones, etc. El crecimiento de la riqueza material, medido en términos monetarios, se realiza en detrimento de estas otras riquezas. Por lo tanto, la persona debe volver a estar por encima de la economía.
Los recursos del planeta son de todos, tenemos que gestionarlos para garantizar el Sustento, de nosotros y las generaciones venideras.

2.- La Sustentabilidad es un medio para buscar una calidad de vida mejor y basada en otras premisas político-económicas, lo que obliga a que la mayoría de personas del planeta tomemos en nuestras manos la gestión de los recursos en beneficio de todos y no de una minoría.

3.- El Índice de Sustentabilidad se diferencia de los índices usados de forma convencional en que su valoración es muy difícil de cuantificar económicamente pero no por ello deja de ser importantísimo: sería la de defensa de la “vida” en la Biosfera. Es imprescindible reponer todas las formas de capital natural: el humano, el físico y el medioambiental.

4.- La defensa de la Biodiversidad humana y la Biodiversidad en la naturaleza.
-Conseguir la descontaminación del aire y del agua.
-Frenar el cambio climático, la desertización, la deforestación.
-Si no lo hacemos los riesgos son: El agotamiento de los recursos naturales y los daños ecológicos que nos impedirían el sustento.

La sustentabilidad solo la podemos hacer sino paramos la acumulación de los gastos “mitigatorios”, En seguridad, En armamento preventivo, en medidas preventivas contra:
La salud
Los riesgos ecológicos
La seguridad nuclear

Esta política acelera el dejarnos sin recursos que son limitados, acentúa el desequilibrio norte/sur, la desigualdad social, la precariedad y la contaminación.

Un planeta con los recursos limitados no puede soportar el crecimiento perpetuo del nivel de consumo actual basado en la extracción del stock natural y es necesario que los habitantes, principalmente de los países ricos, acepten una bajada en su nivel de consumo de energía y de bienes materiales. La reducción del consumismo y por tanto de la producción, pero no de las necesidades básicas, permitirían liberar a los/as trabajadores/as de labores superfluas, disminuir el stress relacionado con el trabajo y, por supuesto, vivir en un entorno menos contaminado (“La alegría de vivir” de Nicholas Georgescu-Roegen a la cual aspira todo ser humano).

SUSTENTABILIDAD vs DESARROLLO SOSTENIBLE
La Sustentabilidad se opone tanto a la economía neoliberal como a la noción de desarrollo sostenible. Desarrollo y Sustentabilidad serían, hoy por hoy, incompatibles. El desarrollo sostenible ha pasado a convertirse en un argumento que utilizan los gobiernos y las propias multinacionales para demostrar, supuestamente, que tienen en cuenta los efectos medioambientales a la hora de tomar decisiones. Se ha transformado en la máscara para aparentar un respeto inexistente (no hay más que ver Kyoto) con el entorno.
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