domingo, 20 de diciembre de 2015

INTERIORIZANDO LA NAVIDAD

Llegados a estas fechas, siempre resulta enriquecedor y aconsejable aprovechar los días que se avecinan para reflexionar, sentir, meditar... con cierta profundidad sobre el significado de la Navidad. Os dejo algunos enlaces que te pueden ayudar en esta dirección:
Textos Adviento y Navidad Leer Más (si no se amplia, pincha en el título de la entrada)...

viernes, 11 de diciembre de 2015

ENCUENTRO DE LA UNIDAD 2015

Recordando nuestro Encuentro Anual
Zarzalejo, 5-8 diciembre 2015.
""El Amor nace del recuerdo, vive de la inteligencia, y muere por el olvido." (Ramon Llull) 

Para nuestra reunión anual llegamos desde diferentes puntos cardinales. Viajamos, nos acercamos y nos juntamos.
Algunas personas no pudieron venir. Tenían sus motivos variados, personales o familiares, de trabajo o de salud. Sentíamos vuestra ausencia y vuestra presencia. Os hemos recordado en nuestros pensamientos y oraciones. Deseamos que podáis salir adelante desde vuestra situación, que tengáis éxito en vuestros propósitos y en vuestro trabajo.
Los que allí nos reunimos, hablamos. Teníamos cosas que decirnos.
  • Nos contamos como estamos. Bien, con altibajos, contentos.
  • Repasamos cuestiones organizativas. Cambiamos algunas cosas. Un/a nuevo/a presidente de “Amare” y un/a nuevo/a secretario/a. El tesorero continúa, pero cambia la cuenta. Damos las gracias a quienes asumen cargos, damos las gracias a quienes continúan y a quienes los dejan.
  • Hicimos un taller intenso de bucear en nuestras experiencias que nos han marcado, en nuestros sentimientos más profundos. Removimos nuestro interior y descubrimos nuevos detalles. Y, sobre todo, ahora conocemos un poco más o un poco mejor a nuestras compañeras/os. Y no sólo las conocemos un poco más sino que además las comprendemos mejor. Lo cual nos lleva a entender más claramente esos “errores” o esas formas de ser que nos chocan.
  • Y además nos animamos a construir un nuevo futuro.

Colores para una nueva obra
Somos colores. Cada persona es un color. Cada persona de nuestro grupo es de un color diferente. No hay colores puros. Cada una tiene su tono, más claro o más oscuro, sus matices orientados hacia otro color distinto. Incluso algunas son colores con puntos incrustados o vetas de otros colores. En fin, cada una es especial, diferente, única.
Estos colores se esparcirán libremente sobre una tela amplia que es el futuro. La única limitación es el marco de la tela, compuesto por los principios del Arca.
Muchos están dispuestos. Queremos iniciar algo nuevo, una nueva obra. Abierta a otros colores nuevos, diferentes y únicos, que son otras personas.
Pretendemos estar abiertos a una nueva etapa que dé cabida a otra gente. El estilo y el tema elegidos para este nuevo lienzo, así como el resultado final, será el que se construya entre todas.
¡Feliz Año! Leer Más (si no se amplia, pincha en el título de la entrada)...

jueves, 10 de diciembre de 2015

LA URGENCIA DE UNA ECOLOGÍA INTEGRAL

LEONARDO BOFF
Una de las afirmaciones básicas del nuevo paradigma científico y civilizatorio es el reconocimiento de la inter-retro-relación de todos con todos, para constituir la gran red terrenal y cósmica de la realidad. Coherentemente la Carta de la Tierra, uno de los documentos clave en esta visión de las cosas, afirma: «Nuestros retos ambientales, económicos, políticos, sociales y espirituales, están interrelacionados y juntos podemos forjar soluciones incluyentes» (Preámbulo, 3).
El Papa Francisco en su encíclica sobre el cuidado de la Casa Común se asocia a esta interpretación y sostiene que "por el hecho de que todo está estrechamente relacionado y que los problemas actuales requieren de una mirada que tenga en cuenta todos los aspectos de la crisis mundial" (nº 137), se impone una reflexión sobre la ecología integral, porque sólo ella da cuenta de la situación actual de los problemas del mundo. Esta interpretación integral y holística ha recibido un refuerzo inestimable dada la autoridad con la que se reviste la figura del Papa y la naturaleza de su encíclica, dirigida a toda la humanidad y a cada uno de sus habitantes. Ya no es sólo el desarrollo de la relación con la naturaleza, sino de los seres humanos con la Tierra como un todo y con los bienes y servicios naturales, los únicos que pueden mantener las condiciones físicas, químicas y biológicas de la vida y asegurar un futuro para nuestra civilización.
 El tiempo urge y corre en contra de nosotros. Por lo tanto, todos los saberes deben ser ecologizados, es decir, puestos en relación unos con otros y orientados hacia el bien de la comunidad de vida. Igualmente todas las tradiciones espirituales y religiosas están llamadas a despertar la conciencia de la humanidad a su misión de ser la cuidadora de esta herencia sagrada recibida del universo y del Creador que es la Tierra viva, el único hogar que tenemos para vivir. Junto con la inteligencia intelectual debe venir la inteligencia sensible y cordial y sobre todo la inteligencia espiritual, porque es la que nos relaciona directamente con el Creador y con el Cristo resucitado que están fermentando dentro de la creación, llevándola con nosotros hacia su plenitud en Dios (nºs 100, 243).
El Papa cita el conmovedor final de la Carta de la Tierra que resume bien la esperanza que deposita en Dios y en el empeño de los seres humanos: «Que nuestro tiempo se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida, por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por la intensificación de la lucha por la justicia y la paz, y por la alegre celebración de la vida» (nº 207).
Otra notable contribución proviene del conocido psicoanalista Karl Gustav Jung (1875-1961) que en su psicología analítica concede gran importancia a la sensibilidad y sometió a duras críticas el cientificismo moderno. Para él, la psicología no tiene fronteras entre cosmos y vida, entre la biología y el espíritu, entre el cuerpo y la mente, entre lo consciente y lo inconsciente, entre individual y colectivo. La psicología tiene que ver con la vida en su totalidad, en su dimensión racional e irracional, simbólica y virtual, individual y social, terrenal y cósmica y con sus aspectos sombríos y luminosos.
Supo articular todos los saberes disponibles, descubriendo conexiones ocultas que revelaban dimensiones sorprendentes de la realidad. Es conocido el diálogo que Jung mantuvo 1924-1925 con un indígena de la tribu Pueblo en Nuevo México (EEUU). Este indígena creía que los blancos estaban locos. Jung le preguntó por qué los blancos estarían locos. Y el indígena respondió: "Dicen que piensan con la cabeza". "Pero, por supuesto que piensan con la cabeza", respondió Jung. "¿Cómo piensan ustedes"? Y el indígena, sorprendido, respondió: "Nosotros pensamos aquí", y señaló el corazón (Recuerdos, sueños, pensamientos, página 233).
Este hecho transformó el pensamiento de Jung. Entendió que el hombre moderno había conquistado el mundo con la cabeza, pero había perdido la capacidad de pensar y de sentir con el corazón y de vivir a través del alma. Esta misma crítica la hizo el Papa cuando estuvo en la isla italiana de Lampedusa, donde cientos de refugiados se habían ahogado. "Desaprendimos a sentir y a llorar".
Por supuesto que no se trata de abdicar de la razón –lo cual sería una pérdida para todos– sino de rechazar la limitación de su capacidad de comprender. Hay que tener en cuenta lo sensible y lo cordial como elementos centrales del acto de conocimiento. Permiten captar valores y sentidos presentes en la profundidad del sentido común. La mente siempre está incorporada, por lo tanto está siempre impregnada de sensibilidad y no sólo cerebralizada.
En sus Memorias, dice, "hay tantas cosas que me llenan: las plantas, los animales, las nubes, el día, la noche y el eterno presente en los hombres. Cuanto más inseguro de mí mismo me siento, más crece en mí el sentimiento de mi parentesco con el todo" (p. 361).
El drama del ser humano actual es haber perdido la capacidad de vivir un sentimiento de pertenencia, algo que las religiones siempre garantizaron. Lo que se opone a la religión no es el ateísmo o la negación de la divinidad. Lo que se opone es la incapacidad de ligarse y religarse con todas las cosas. Hoy las personas están desarraigadas, desconectadas de la Tierra y del ánima que es la expresión de la sensibilidad y de la espiritualidad.
Si no rescatamos hoy la razón sensible que es una dimensión esencial del alma, difícilmente nos encaminaremos a respetar el valor intrínseco de cada ser, a amar la Madre Tierra con todos sus ecosistemas y a vivir la compasión con los sufridores de la naturaleza y de la humanidad.
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